Instructora en Yoga –
Especialista en salud femenina, gestación y maternidad.
Nathalia
Mi encuentro con el Yoga comenzó a partir de una búsqueda muy personal.
Durante un tiempo, empecé a preguntarme por algunas situaciones que me generaban malestar: una desviación de columna, dolores menstruales, cierta desconexión con mi capacidad creativa, desgano laboral y la sensación de que había algo en mí que necesitaba ser escuchado.
Fue entonces cuando apareció el Yoga en mi vida.
Al principio llegó como una práctica corporal, pero poco a poco descubrí que podía convertirse en algo mucho más significativo: una herramienta de autoconocimiento, escucha y transformación.
Recuerdo especialmente que, en una de las primeras clases a las que asistí, mientras realizaba la postura del pez, comencé a llorar sin entender muy bien por qué.
El proceso interno que estaba atravesando era mucho más profundo de lo que podía imaginar.
A partir de ese momento comencé a incorporar hábitos de conexión con mi sentir que ya no pude volver a ignorar.
Aprendí a escuchar mi cuerpo, a reconocer sus señales y a preguntarme qué había detrás de aquello que me generaba malestar.
Ya no podía conformarme con aceptar ciertas situaciones ni mirar hacia otro lado para no escuchar lo que mi cuerpo tenía para decirme.


En ese camino también recuperé una parte de mí que había quedado en segundo plano: mi capacidad creativa y mi curiosidad por las historias de vida.
Comencé a recopilar las historias de mi familia y terminé construyendo un árbol genealógico completo. Descubrí cuánto me apasiona conocer las experiencias de otras personas, escuchar diferentes puntos de vista sobre un mismo acontecimiento y acercarme a los matices que existen detrás de cada historia y de cada decisión, incluso cuando no necesariamente las comparto.
Comprender mi origen me permitió reconocer de dónde vengo y también identificar algunas de las historias que me atraviesan.
Con el tiempo entendí que conocer nuestro origen no significa quedar atadas a él. Por el contrario, puede ayudarnos a comprendernos, revisar aquello que necesitamos transformar y elegir con mayor libertad cómo queremos continuar nuestro camino.
Ser madre, sin abandonarme
La vida también me regaló la posibilidad de ser madre.
Asumir este rol transformó profundamente mi manera de habitar la vida. Me impulsa a superarme, reinventarme y buscar cada día la mejor versión de mí misma.
Pero, sobre todo, me recuerda un compromiso que considero fundamental: no perderme a mí misma en el camino.
Ser mujer, ser madre, acompañar, cuidar y sostener no debería significar dejar de escucharnos.
Por eso elegí especializarme en el acompañamiento integral de mujeres, gestantes y madres que necesitan recuperar un espacio propio; un lugar donde puedan detenerse, respirar, escuchar su cuerpo y volver a conectar con aquello que sienten y necesitan.
Un espacio para volver a vos


Actualmente
Hoy acompaño a mujeres que desean redescubrir otras formas de habitar su salud y su bienestar, a través de clases personalizadas de Yoga, tratamientos naturales y diferentes propuestas terapéuticas.
Mi intención es ofrecer un espacio de escucha y presencia. Un momento para hacer una pausa en medio de las exigencias cotidianas, bajar el ruido y volver la mirada hacia adentro.
Poder escuchar a otras mujeres, acompañarlas en sus procesos y brindarles un momento de calma, bienestar y conexión genuina con ellas mismas es una de las partes que más disfruto de mi trabajo.
Creo profundamente en la posibilidad de volver a escucharnos.
De reconocer lo que nuestro cuerpo nos muestra.
De revisar aquello que necesita ser visto.
De soltar lo que ya no necesitamos.
Y de elegir, desde un lugar más consciente, cómo queremos seguir creciendo.





Ustedes.
Gracias, siempre
Rocío“Nos encanta venir.
Es nuestro ratito de conexión y calma”
Yoga para parejas gestantes
María“Mi bebé disfruta muchísimo y yo también. Salimos felices de cada clase”
Yoga post natal con bebés
Pablo“Nuestro momento favorito
de la semana”
Yoga para parejas gestantes
Aldana“Me llevo herramientas para esos momentos en los que todo parece demasiado. Gracias por crear un espacio tan amoroso.”
Yoga para mujeres
Gladis“Fue un espacio para llorar, respirar y permitirme sentir sin juzgarme.”
Meditaciones guiadas
Joana“Cada encuentro me recuerda que sanar no significa olvidar, sino aprender a transitar lo que sentimos con más amor”
Sesiones 1:1

